Acabamos de concluir nuestro viaje a Paraguay y creemos que se lograron grandes cosas. Comenzamos la conferencia de pastores el viernes con un tiempo de alabanza y contamos con la asistencia y participación de cerca de 300 personas. El mensaje fue una confirmación de la unidad pastoral para el derramamiento del Espíritu, tomando como base el pasaje de Hechos donde Pedro estaba cautivo en prisión con dos cadenas. El predicador comparó esas cadenas con el intelecto y la tradición que mantienen prisionera a la iglesia en la actualidad. Cuando el ángel le dijo a Pedro que se levantara, las cadenas cayeron y quedó libre. Dios nos mostraba que desea que la iglesia de hoy experimente esa misma libertad.
Más tarde esa misma noche, celebramos una reunión de mujeres donde se enfatizó que la opresión que muchas sufren no forma parte del plan de Dios. Hubo palabras de sanidad y aliento, y creemos que las 315 asistentes recibieron la palabra y fueron bendecidas.
También concedimos entrevistas a diversos medios de comunicación y respondimos a sus preguntas, confiando en que Dios fue glorificado en cada conversación.
El domingo, cada miembro de MSM visitó una iglesia local diferente. Fuimos testigos de cómo muchos oraron para recibir a Jesús, otros buscaron el bautismo del Espíritu Santo y muchos más recibieron sanidad divina.
En nuestro último día, organizamos una conferencia de negocios a la que asistieron personas no creyentes. Al momento de la invitación, la sala llena —unas 235 personas— pasó al frente para recibir una «unción empresarial» del Señor, tal como hemos orado en otros seminarios. Incluso, cerca de ocho personas oraron para recibir a Jesús antes de finalizar la noche.
Además, nos invitaron a regresar el próximo año para realizar una gran reunión evangelística en el estadio de fútbol, donde las iglesias locales se encargarán de la logística. Tuvimos la oportunidad de visitar el estadio y orar para que el Señor derrame Su Espíritu durante ese evento.
Creemos firmemente que este viaje fue muy fructífero y seguiremos orando por Paraguay.
Les pido a todos que se unan en oración por Buenos Aires, donde tenemos programado ministrar a finales del próximo mes. ¡Que la gracia de Dios sea con todos ustedes!